La vid: una máquina perfecta

Vino

13/09/2017

El Universo del vino y la viticultura encierran en sí mismos una metáfora casi alegórica de lo que representa la enormidad de la naturaleza y sus diferentes creaciones.

Sirva el vino como ejemplo, que, como el hombre, atiende al mismo concepto de ciclo biológico: nacimiento, plenitud vigorosa, declive y desaparición. Todo en un proceso de progresiva oxidación al que tenemos a bien llamar muerte.

Del mismo modo, también la vid, como el ser humano, sufre los rigores del verano, así como el de un progresivo aumento de las temperaturas derivado del cambio climático que nos amenaza. Y como el ser humano, la vid se adapta a su medio y a los cambios que en él se producen, siendo incluso capaz de resetear su metabolismo para sobrevivir al calor y la sequía.

Así, la vid ha desarrollado tres mecanismos de adaptación ante el estrés hídrico y la sequía que vuelven a poner de manifiesto la enorme capacidad de adaptación de la planta y a su vez, lo maravilloso de la naturaleza, y que pasamos a resumir a continuación:

  • Mecanismo de Escape: Las propias plantas aceleran o retrasan su ciclo fenológico para no resultar afectadas durante la época de sequía. Un ejemplo de este tipo de mecanismo de escape serían las plantas de germinación rápida en zonas muy áridas como el desierto.
  • Mecanismo de Tolerancia: Se trata de una respuesta rápida de la planta tras percibir un estrés hídrico inminente y tiene como objetivo mantener la homeostasis celular, es decir una constancia en los compuestos celulares. Para ello, la vid debe mantener una presión hipoatmosférica negativa respecto al suelo para que pueda absorber agua de las raí Esta presión negativa se provoca gracias a la transpiración del agua en las hojas. En condiciones realmente secas, la vid cierra sus estomas (unas aberturas microscópicas en la epidermis de las hojas) de manera que aumenta la presión negativa entre las propias hojas y el suelo, lo que a su vez, también afecta a la producción de azúcar y energía de la planta.
  • Mecanismo de Atenuación: O de como optimizar recursos con el mínimo desgaste.

En este caso la planta utiliza diferentes mecanismos para regular la gestión de su status hídrico durante la época de sequía. Y lo hace restringiendo severamente la pérdida de agua por transpiración. En otras palabras, controlando su propio sudor.

¿Cómo? Aminorando el ritmo de su actividad, disminuyendo la producción de hojas o curvándolas; aumentando su verticalidad; aminorando el ritmo de su crecimiento o incluso provocando un envejecimiento acelerado y prematuro de las propias hojas o incluso de los racimos en situaciones excepcionales de severidad climática.

Como vemos, la naturaleza no deja de asombrarnos y se empeña en establecer analogías que nos demuestran su potencial creador (y transformador) de vida, mediante una perfecta planificación “genética” que iguala a todos los seres vivos ante la propia existencia, y de manera irremisible, también ante nuestra muerte.

Una suerte de plan maestro llevado a cabo por máquinas perfectas, artesanía de una ingeniería de lo natural que supera con creces a cualquier concepto o idea que el ser humano sea capaz de concebir.

Rafa Moreno

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