La cara B de la geografía del vino

Vino

24/11/2016

Porque hay vida (y vides) más allá de Francia, Italia, España, Alemania o Chile, os proponemos un recorrido alternativo por la cara B de la geografía vinícola en tres países elaboradores que quizás os llamen la atención:

1. LÍBANO. Potencia no apta para todos los paladares

Estamos ante una región vitivinícola muy seca, y que a día de hoy, está libre de enfermedades en la vid. Hablamos de una las zonas del mundo apta para la elaboración de vino más calurosa, con más de 300 días de sol al año.

El más reconocido exponente de los vinos del Mediterráneo oriental sea el Chateu Musar (cabernet, cinsault y carignan). Pero estamos ante una excepción. Este tinto libanés, reconocido en todo el globo, es la metáfora embotellada de lo mejor que puede ofrecer el país: Una suerte de Priorat musculado, de un Burdeos ultraexpresivo, con un potencial de guarda eterno.

El caluroso valle del Bekkaa es la zona más reconocida del país para la producción vinícola. Aquí, variedades de fácil adaptación a climas cálidos, como la cabernet sauvignon, syrah, carignan, cinsault, crecen vigorosas.

Pero como buen país mediterráneo, El Líbano también posee sus contrastes. Así, en las montañas al norte de Zahlé, las vides se ubican a más de mil metros sobre el nivel del mar, permitiendo la elaboración de vinos más frescos, que soportan estoicamente la potencia de los sabores propia del calor intenso.

No obstante, la mayoría de vinos procedentes del Líbano, así como el resto de regiones cálidas en exceso (Chipre, Grecia o Turquía) resultan algo contundentes para muchos winelovers. Y es que la profundidad e intensidad de sus tintos es abisal. Haced la prueba y catar algunos vinos de las zonas más áridas del país, como Baalbek o Hermel.

2. BRASIL. Herencia italiana

Sin duda Brasil está de moda. Su gastronomía se erige como una de las más creativas y vanguardistas. Una cocina que se cimenta en su enorme despensa natural y, sobre todo, en sus múltiples influencias tan dispares como pueden ser la portuguesa, japonesa e italiana.

Este cruce de culturas también se reconoce en la elaboración de vinos tranquilos y espumosos. De herencia italiana, la viticultura en Brasil está albergada casi en su totalidad (hablando de volumen) en el estado de Rio Grande do Sul.

En esta vasta región las vides fueron introducidas por italianos venidos de Trentino y el Veneto, y hoy supone la única IG (Indicación Geográfica) reconocida en el país. En ausencia de variedades propias, son las cabernet, tannat, chardonnay y merlot las más cultivadas en la región.

Aunque huelga decir que los principales productores se han desplazado más al sur, a la región de Campanha (o Fronteira), lindando con la frontera uruguaya. Aquí, el clima más seco y un suelo menos fértil, ha permitido a las clásicas variedades internacionales, y recientemente también algunas portuguesas, encontrar un buen arraigo.

3. REINO UNIDO (INGLATERRA Y GALES). Acercándose a la Champagne

Cuesta imaginar a la gris britania como una región elaboradora de vino. No obstante, las islas pasan por ser un de los países con más periodistas especializados, sommeliers y críticos de más renombre internacional.

Aunque echando la vista atrás no debería sorprendernos. En la alta edad media los viñedos monásticos era muy extensos y productivos, y así fue hasta que Burdeos se incorporó al imperio británico como fruto del matrimonio entre Leonor de Aquitania y Enrique II, cosas de la realeza…

Inglaterra y Gales, a día de hoy, son tierra de vinos blancos secos (representa cerca del 80% de la producción) y espumosos. Entre los dos países suman más de 1.500ha de viñedos, principalmente repartidas en el sudeste, en los condados de Kent, East y West Sussex y Surrey.

Las principales variedades que dan vida al viñedo inglés son la Seyval Blanc, la Reichensteiner, la Müller-Thurgau y la Bacchus (blancas) y las tintas Dornfelder y Rondo, con las que se elaboran vinos correctos pero todavía con un gran margen de mejora.

Asimismo Inglaterra elabora muy buenos espumosos con alma de Champagne, de modo que las chardonnay y pinot noir también son ampliamente cultivadas.

 

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