“El vino es una forma de vida”

Personas Inspiradoras

27/09/2019

David Molina (Cornellá, 1969) es fundador y director de Outlook Wine Barcelona. Sus primeros pasos como Preparador Físico estaban muy lejos de su carrera profesional actual. Se especializó en Personal Training y Nutrición Deportiva pero su vida dió un giro de 180º hacia el sector de restauración y gastronomía donde se le presentó un nuevo reto que le cambiaría la vida: El mundo del vino.

https://youtu.be/FgVt6ocrSCk

Explícanos cómo
decidiste dar el salto del mundo del deporte al mundo del vino.

Mi introducción al mundo del vino fue por casualidad.
Previamente llevaba una vida enfocada al deporte: mucho ejercicio, buena
alimentación y 0% alcohol. Empecé a ganarme la vida profesionalmente pero por
primera vez sentí una sensación de frustración profesional al no sentirme
realizado.

Era muy joven, me hundí y abandoné. Entré en una crisis
emocional hasta que mi madre me sacó. Todavía recuerdo sus palabras: “Levántate
chico, no puedes estar así, tienes que hacer algo”. Hasta entonces sólo me
había dedicado al deporte así que me recomendó trabajar de camarero, y así lo
hice. Así se desencadenó todo, a mis 25 años de edad, descubriendo el
particular mundo del vino.

Estuviste unos años
trabajando en el mundo de la gastronomía y en diferentes restaurantes. ¿Cómo
recuerdas aquel primer contacto con el mundo del vino y la gastronomía?

Previamente, mi familia había tenido un restaurante durante varios años. Mi madre era muy buena cocinera y fue nuestra forma de salir hacia adelante. No obstante, sentía que la restauración me encasillaba y la ambición y curiosidad propias de alguien joven me animaron a salir de casa. Fue entonces cuando empecé a vincularme con el mundo del deporte hasta encontrarme con la decepción posterior, que me llevó de vuelta a la restauración, aunque a un nivel más bajo.

¿Cómo fue tu
experiencia en Wine SET?

Mi vida se distribuye en ciclos, y cada ciclo es una
historia distinta. Después de abandonarlo todo y ya habiendo dedicado cuerpo y
alma al mundo del vino en distintos escenarios (restauración, distribución y
dirección de bodega) llegó otro momento de crisis que se acentuó con el
fallecimiento de mi madre a raíz de un cáncer. Comencé a cuestionarme muchas
cosas y decidí hacer borrón y cuenta nueva.

¿Y qué hiciste?

Desaparecí y me dediqué a viajar por los Estados Unidos,
Emiratos Arabes, Oman, y me establecí en Inglaterra con el objetivo de aprender
inglés. Una vez allí, descubrí Wine Spirit Education Trust (Wine SET) y viví
una sensación de déjà vu al activar
de nuevo todo mi bagaje anterior. Sin embargo, en muchos aspectos tuve que
desaprender lo aprendido. El formato de aprendizaje en españa se basa en
almacenaje de datos, mientras que allí me encontré con que tenía que razonar
todo lo que aprendía. Sentí que volvía a encontrarme frente a una nueva
montaña. Pero la vida es así, y precisamente en el recorrido está todo el
aprendizaje y el crecimiento. La verdad es que esa experiencia me llevó a un
desarrollo más allá del vino, a nivel personal y profesional que sigo aplicando
a día de hoy.

¿Por qué decidiste
dar el paso a Londres? ¿Necesitabas salir de tu zona de confort?

Londres ya me atraía mucho, pero el punto definitivo fue el
inglés británico. La experiencia fue espectacular. La ciudad te ofrece un gran
núcleo multicultural y unas posibilidades de desarrollo profesional muy
extensas. Podía asistir a catas de vino de lo más variadas 4 o 5 veces por
semana. A nivel mundial, Londres
es el sitio donde formarse sobre vino.

¿Cómo valoras los
dos años de experiencia en Londres?

Mi experiencia en Londres se asimila a un entrenamiento físico de fondo en muchos aspectos. No me dediqué a relacionarme mucho socialmente sino más bien a aprender, percibir y descubrir. Fue una época de inmersión intelectual. He de admitir que el clima acompañaba a pasarme tardes enteras sentado frente a ventanas de cafeterías leyendo y profundizando en las materias mientras oía la lluvia caer sin cesar. Echo de menos esa sensación, me produce  un poco de melancolía recordarla.

Dicen que el diploma WSET es la antesala del Master Of Wine. ¿Es el siguiente paso?

Como en todo, hay unos pros y unos contras. La dedicación
que requiere el Master of Wine es absoluta y mi situación actual no acompaña.
Soy padre de familia, gestiono una empresa y 
siempre procuro dedicarme un mínimo de tiempo a mí mismo. Mi trabajo ya requiere una
formación continua con lo que ya convivo con libros de por sí, pero examinarme
requiere una dedicación única y absoluta que ahora mismo no me puedo permitir.
No lo descarto, pero sí me veo obligado a aplazarlo.

Explícanos en qué consiste el proyecto Outlook Wine en el que colaboran estrechamente Ferran Centelles y Antonio Palacios.

El proyecto Outlook Wine nació mucho antes de empezar a consolidarlo. Este año acabamos de cumplir el décimo aniversario, pero la idea nació hace mucho más tiempo. Tras volver de Londres y obtener el diploma con más éxito que el imaginado, me propusieron establecerme en España e impartir la formación que había recibido aquí. En aquella época esta especialización no se conocía ni valoraba, así que fue un comienzo muy difícil. Ferran y Antonio han sido mis compañeros de viaje durante muchos años, todavía seguimos adelante y nos centramos en el rigor y la seriedad para que la gente del sector o wine lovers aprendan y descubran el fascinante mundo del vino, que realmente cambia vidas, como lo hizo con la mía.

¿Qué es el Wine
Coaching?

El concepto del coaching se introdujo en mi vida ya cuando
hacía de personal trainer. Una de mis tareas se centraba en preparar a
personas. Había una parte psicológica y motivacional importante y me di cuenta
que era aplicable en la docencia. Implementé la estrategia personalmente y me
funcionó. Así nació el Wine Coaching, una oportunidad de descubrir herramientas
o puntos fuertes que se suelen desconocer.

¿Y el Wine Consultancy?

Wine Consultancy es más un trabajo de equipo. Junto a
Antonio Palacios hemos podido desarrollar estudios de vinos y bodegas y
tendencias de mercado aplicando la tecnología, microbiología y el análisis
sensorial. Estas cualidades tan variadas abarcan los recursos necesarios para
poder ofrecer un servicio profundizado a aquellas bodegas que necesiten
restablecerse.

¿En qué consisten
los cursos y la metodología de Wine SET?

La formación en Wine SET es semipresencial. Los alumnos
reciben el contenido al registrarse para poder dedicarle el tiempo requerido de
forma casi autodidacta y poder así sacarle provecho a la parte presencial,
donde resuelven las dudas y fortalecen aspectos importantes. Hay distintos
niveles del 1-4 pero cada salto es exponencial.

¿A qué público van
dirigido los cursos?

Una gran parte de alumnos son profesionales del sector, (sommeliers, comerciales de cadenas de distribución, representantes de bodegas, enólogos, …) pero hemos notado un auge de consumidores o Winelovers que acuden a nosotros interesados en desarrollar su impacto sensorial. Una vez lo coordinan con el intelecto adquirido se adentran en una nueva dimensión donde aspiran a un mayor desarrollo.

¿Habéis notado un
incremento del público en el interés sobre el vino?

Desde luego, vivimos un cambio importante entre los cinco primeros años y los 5 últimos.  Los primeros fueron los más difíciles, sin embargo los últimos 5 hemos notado una creciente necesidad por parte del sector a formarse y especializarse que ha conllevado a la reinvención del sector. Por parte del consumidor, el acceso a la información mediante internet y las redes sociales ha mejorado su criterio y capacitado para saber exigir, comparar y distinguir mejor.

¿Qué es para ti el
vino?

El vino, inicialmente, lo traducía a alcohol. Sin embargo
terminó por convertirse en una forma de vida que me ha permitido vivir durante
25 años, crecer intelectualmente y descubrirme fisiológicamente a nivel
sensorial. Le estoy muy agradecido al vino.

¿En qué estado de
salud se encuentra el sector del vino en España?

Hay que saber manejarlo bien, pero se encuentra en muy
buena salud. La apertura al mercado internacional se ha disparado pero hoy es
necesario estar al nivel de los mercados donde exportamos. En un momento de
crecimiento, hay que estar preparado. España se está dando cuenta del potencial
que tenemos, la importancia en concienciarnos, y la necesidad de pulir para así
generar valor añadido.

¿Qué cualidades debe
tener el futuro profesional del mundo del vino?

Tras el gran cambio que provocó la influencia de Robert
Parker, crítico a escala mundial que fue capaz de cambiar tendencias enológicas
en las regiones vinícolas referentes (Burdeos y Borgoña), pasamos de los vinos
con mucha opulencia e intensidad a buscar lo opuesto. Sucedió un efecto
péndulo. Actualmente buscamos delicadeza, refinamiento, elegancias aromáticas,
frescor, etc. El objetivo es ofrecer estética en la copa y una sensación
agradable en la boca.

¿Qué les dirías a
los jóvenes que se están iniciando en el mundo del vino?

Mucha paciencia y perseverancia.

¿Qué haces actualmente y
qué planes de futuro tienes a corto plazo?

Últimamente he estado reflexionando mucho sobre mi trayectoria, replanteando el futuro a corto plazo (el largo plazo lo evito). Recargar baterías para estar a la altura de lo que esté por venir, actualizarme constantemente y adaptarme a la voraz evolución y ritmo del sector y sociedad.

Pequeñas
degustaciones

Mejor momento para tomar una copa de vino.

En cualquier momento en el que estoy con una persona con la que me siento a gusto o hay un amor compartido. El vino es el vínculo perfecto.

Una canción para degustar un vino.

Cuando tomo vino no acostumbro a escuchar música. De todas formas, si lo hiciera, seria una música tranquila, a una frecuencia muy baja para poder sumergirme en el vino. Por ejemplo, blues o Soul.

Un rincón en el que te perderías.

En un bosque frondoso atravesado por un río, sin rastro de personas

¿Qué haces en tu tiempo libre?

Pasarlo con las personas que más quiero, y estar a la altura como padre.

Un defecto y una virtud.

Defecto: Meticuloso y puntual.

Virtud: Generoso.

¿Qué queríais ser de pequeño?

De pequeño quería ser Botánico. Con 10 y 12 años tenía en mis manos el libro del dioscórides y dos libros de clasificación de plantas.

¿Y de mayor?

Habría que preguntarse qué es ser mayor. Quisiera ser mejor persona de lo que soy ahora. Intentar mantener la energía que requiere el estar a la altura y poder terminar mis días profesionales disfrutándolos.

Categorías: Personas Inspiradoras